Descubra el origen de la obesidad

Aunque la mala alimentación es uno de los principales detonantes de este problema de salud pública, la obesidad obedece a muchas otras causas, descubra los verdaderos culpables   desentrañando lo que esconde un tema de gran interés en estos tiempos.

La obesidad no siempre implica una mala alimentación

Si bien aquellos que llevan una dieta hipercalórica – consumiendo más calorías de las que quema – son los más vulnerables a volverse obesos,

se evidencian casos en los que personas que ha cuidado su alimentación suben de peso repentinamente. ¿A qué se debe? veamos.

La genética

¿Ha visto cómo en una familia padres e hijos son obesos? pues bien, esto no es casualidad; la razón por la que se repite el patrón se explica en la genética,

quien juega un papel crucial en el desarrollo de la patología, sin apartar que todos consumen alimentos hipercalóricos descuidando las porciones.

El sedentarismo:

Otro factor que actúa a favor del sobrepeso es la falta de actividad física, eh ahí el porqué de que cada régimen saludable haga alusión de la importancia del ejercicio como parte de las medidas para adelgazar o mantener el peso ideal.

A grandes rasgos, será suficiente con realizar 30 minutos diarios, no obstante extender la cantidad nunca está demás.

El llevar una vida con horarios poco flexibles no es excusa para ver al sobrepeso como algo natural; aunque no se disponga del tiempo para ir al gimnasio,

conviene que encuentre alguna forma de incluir actividades físicas a su rutina.

De ser su caso, procure al menos hacer algunos estiramientos o apartar unos pocos minutos al día para caminar.

Actividades tan simples y cotidianas como barrer, cargar las bolsas del mercado, pasar la aspiradora, jugar pelota con los niños o bailar le permitirán quemar calorías.

El azúcar:

En la actualidad resulta casi improbable encontrar algún alimento procesado que no contenga alguna clase de azúcar;

lo importante es aprender a distinguir cuál de ellas es menos perjudicial. Evite el consumo de aquellos elaborados a base de azucares refinados,

pues en su mayoría, los productos procesados que le incluyen provocan alteraciones hormonales y bioquímica en el organismo.

Asimismo, descarte la ingesta de los que incorporen en su contenido varios tipos de azúcares, verifica la información en la etiqueta;

podrán distinguírseles con la terminación “osa”, tales como sacarosa, glucosa, sucralosa o fructosa.

¿Cómo prevenir la obesidad?

La estrategia para evitar padecer de obesidad incluye dos medidas básicas:

  1. Disminuir el consumo de calorías por comida:Visite un nutriólogo que le indique las pautas a seguir para aprender a combinar los alimentos de acuerdo a sus necesidades.
  2. Incrementar la cantidad de ejercicio: El llevar una buena alimentación no será suficiente si no se le fusiona con una óptima hidratación y ejercicio diario, en especial, si se desea perder unos kilitos demás.

En conclusión, la obesidad no siempre obedece a una mala alimentación; sin embargo, lo recomendable es que exista un equilibrio entre las calorías consumidas y las gastadas en la rutina diaria para así evitar la acumulación de grasa.

 

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